Con el paso de los años se han puesto en práctica muchos procedimientos quirúrgicos encaminados al control de la obesidad a largo plazo. La observación de pacientes a quienes se les había extirpado una parte del estómago puso de manifiesto una pérdida de peso significativa después de la cirugía. Esto animó a los cirujanos a investigar este procedimiento como una opción para el tratamiento de la obesidad patológica. Después de varias modificaciones y refinamientos, la derivación gástrica con saco pequeño se ha convertido en el procedimiento estándar para el control de largo plazo de la obesidad excesiva.
La cirugía bariátrica, a diferencia de los métodos estrictamente restrictivos como el grapado gástrico o el “pliegue en banda”, se basa en la combinación de un componente restrictivo y otro que depende de la baja absorción. Esto crea un estómago más chico al dividirlo y evitar el paso del bolo alimenticio por un corto segmento del intestino, lo que promueve una pérdida de peso sostenida con trastornos mínimos del proceso digestivo normal.
Houston Northwest Medical Center recomienda a sus posibles pacientes que se informen perfectamente antes de someterse a esta o cualquier otra intervención quirúrgica. Es necesario que los candidatos estén al tanto de los cambios que deben hacer y mantener en su estilo de vida, si es que desean obtener resultados óptimos después de la intervención, lo que incluye cuidar el valor nutritivo de sus alimentos y hacer ejercicio moderado. Los beneficios de salud que se logran después de este procedimiento van más allá de la simple pérdida de peso. Entre tales ventajas están reversiones o mejoras importantes en: control de la diabetes, riesgo de enfermedades cardiacas, apnea del sueño, hipertensión arterial y artritis degenerativa.
En general, esta cirugía puede estar indicada para personas con índice de masa corporal (BMI) de 40 o más –lo que significa 100 libras por arriba de su peso ideal– y que han fracasado con los métodos no quirúrgicos. Quienes tienen una BMI de 35 pero sufren diabetes tipo II, apnea del sueño severa, afecciones de la arteria coronaria o artritis avanzada, también pueden considerar este procedimiento como una alternativa.
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