Enfermedad vascular periférica 
 
 
 
Todos los días, usted comienza a caminar ese circuito de una milla, pero todos los días, cuando camina, empiezan a dolerle las piernas. Entonces, se sienta en un banco y el dolor desaparece. Después de un momento, se pone de pie y camina a casa, pero para cuando llega a su casa, el dolor reaparece.

Es posible que piense que tiene calambres en las piernas, que son un signo de edad avanzada. En cambio, podría estar sufriendo enfermedad vascular periférica (PVD, por sus siglas en inglés).

¿Qué es la enfermedad vascular periférica?
La enfermedad vascular periférica (PVD) es un problema circulatorio común que consiste en el estrechamiento y el endurecimiento de las arterias que suministran sangre a las piernas y los pies. Se acumula placa, una sustancia formada por grasa y colesterol, dentro de las paredes de las arterias, que restringe el flujo sanguíneo normal. Esta acumulación de placa se denomina aterosclerosis o endurecimiento de las arterias. La aterosclerosis puede afectar las arterias de cualquier parte del cuerpo. Cuando afecta a las arterias del corazón, se denomina enfermedad de las arterias coronarias y puede causar un ataque cardíaco. Cuando afecta a las arterias que suministran sangre al cerebro, se denomina enfermedad de la arteria carótida y puede provocar un accidente cerebrovascular.

Si usted tiene PVD, tiene más probabilidades de desarrollar otras formas de enfermedad cardiovascular, que pueden causar un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.

Responda este breve cuestionario en línea y averigüe si sabe la diferencia entre los calambres comunes y un problema médico real denominado PVD.

¿Tengo riesgo de tener PVD?

La PVD afecta, aproximadamente, a 10 millones de estadounidenses. Los factores de riesgo de desarrollar la afección incluyen:

  • Consumo de tabaco.
  • Diabetes.
  • Edad superior a 50 años.
  • Sobrepeso u obesidad.
  • Presión arterial y niveles de colesterol elevados.
  • Antecedentes familiares de ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares prematuros.
  • Estilo de vida sedentario.

El consumo de tabaco tiene más probabilidades que cualquiera de los otros factores de riesgo de causar PVD. De hecho, los fumadores pueden tener un riesgo cuatro veces mayor de tener PVD que los no fumadores.

¿Cuáles son los síntomas de la PVD?
El síntoma más común de la PVD son los calambres musculares dolorosos en las caderas, los muslos o las pantorrillas al caminar, subir escaleras o hacer ejercicio. Sin embargo, muchas personas que tienen la enfermedad tienen síntomas leves o no tienen ningún síntoma.

Los síntomas de PVD grave incluyen:

  • Dolor en las piernas que no desaparece cuando deja de hacer ejercicio.
  • Heridas en los pies o en los dedos de los pies que no cicatrizan o que cicatrizan muy lentamente.
  • Gangrena.
  • Un marcado descenso de la temperatura de la parte inferior de una pierna o pie, especialmente en comparación con la otra pierna o con el resto del cuerpo.

¿Cómo se diagnostica la PVD?
Puede diagnosticarse la PVD mediante una prueba del índice tobillo-brazo, que compara los niveles de presión arterial en el tobillo y en el brazo. La angiografía, una forma de diagnóstico por imágenes que usa un tinte que se inyecta en los vasos sanguíneos, permite al médico observar el flujo sanguíneo a través de las arterias a medida que avanza. También pueden usarse los antecedentes médicos, un examen físico o una ecografía para diagnosticar la PVD.

¿Qué tipo de tratamiento para la PVD hay disponible?
Las personas a las que se les diagnosticó PVD, generalmente, pueden tratarse con cambios en el estilo de vida, medicamentos o una combinación de ambos. Los cambios en el estilo de vida incluyen dejar de fumar, manejar la diabetes, controlar la presión arterial, hacer ejercicio y seguir una dieta saludable. Pueden recetarse medicamentos para reducir el colesterol o la presión arterial, para controlar el nivel de azúcar en la sangre (para diabéticos), para prevenir los coágulos de sangre o para aliviar determinados síntomas. Sin embargo, en algunos casos, es posible que se requiera una angiografía para abrir los vasos usando un catéter con globo (un tubo pequeño y hueco).

Para unos pocos pacientes, las modificaciones en el estilo de vida solas no son suficientes. En estos casos, es posible que se requiera una angioplastía o una cirugía.

La angioplastía es un procedimiento no quirúrgico que puede usarse para dilatar (ensanchar) las arterias periféricas estrechas u obstruidas. Se inserta un tubo delgado denominado catéter con un globo desinflado en la punta, en el segmento de arteria estrecha. Luego, se infla el globo, lo que comprime la placa y dilata la arteria estrecha, de modo que la sangre puede fluir con más facilidad. Luego, se desinfla el globo y se retira el catéte.

A menudo, se coloca una endoprótesis, un tubo cilíndrico de malla metálica, en la arteria estrecha con un catéter. Allí, la endoprótesis se expande y, una vez abierta, se traba. Permanece en ese punto, lo que hace que la arteria afectada permanezca abierta.

Si el estrechamiento compromete una gran parte de una arteria, es posible que se requiera cirugía. Se usa una vena de otra parte del cuerpo o un vaso sanguíneo sintético. Se conecta por encima y por debajo del área obstruida, a fin de desviar la sangre alrededor del punto obstruido.

¿Puede el dolor en las piernas romper su corazón?
El dolor en las piernas, el entumecimiento u otros síntomas no deben descartarse como achaques normales de la edad. El diagnóstico y el tratamiento tempranos de la PVD es importante no solo para proteger su corazón, sino también para disminuir su riesgo de tener un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular. Si usted sufre de calambres en las piernas que pueden ser causados por la PVD, hable con su médico o llame al 281-580-0000 para encontrar un médico cerca de su hogar.

Atención médica de calidad en Houston Northwest Medical Center
En Houston Northwest Medical Center, proporcionamos una amplia gama de estudios de diagnóstico y de intervención guiados por imágenes del sistema vascular. Nuestro Centro del Corazón Ed Roberson integral se dedica a la prevención, el diagnóstico, el manejo y el tratamiento de las enfermedades vasculares.

El equipo de radiólogos intervencionistas, cirujanos vasculares y cardiólogos intervencionistas trabajan en forma conjunta para tratar a los pacientes con PVD. El tratamiento dependerá de los síntomas, la gravedad de la enfermedad y el estado de salud general.

Para obtener una remisión médica, llame al 281-580-0000.

 

 
 
 
 
 

Houston Northwest Medical Center | 710 FM 1960 Rd W , Houston, TX 77090

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